Cuando estamos juntos
el deseo se apropia
de nuestros sentidos
Mi cuerpo es un temblor
al contacto de tu cuerpo
y me atrapas con tus besos
Cuando tus manos
recorren todo mi cuerpo
provocas en mi
los mas ínfimos deseos
Estamos en un mundo
de sueños y fantasías
más profundo cada vez
Nuestros cuerpos se unen
hasta ser uno solo
Palabras susurrantes...
manos deslizantes...
cuerpo contra cuerpo
enervado... exitado
Tu lengua juguetea
en mis grutas ardientes
Nos ahogamos el uno al otro
en una hoguera de llamas insaciables
que solo consigues apagar tu
Bruja de la luna
Soy una mujer que en ocasiones se pierde en preguntas sin respuesta aceptando su propia realidad y se resiste a la desesperación de la incomprensión del mundo.
miércoles 11 de enero de 2012
domingo 8 de enero de 2012
Navegando por el oceano de mi cuerpo, entre aguas de un tono beige tan pálido que es casi transparente, de 1.65 y 75 kg, cabello castaño y ondulado como las olas de mar que caen como cascadas de sueños sobre mis fuertes hombros que sostienen un cuello elegante y un rostro de chispeantes y pequeños ojos del color de las rocas, nariz pequeña y labios rosados que forman el ensueño de un corazon palpitante en una boca pequeña.
Al sur se levantan orgullosos dos volcanes talla 34 con cráteres tan pálidos como duraznos maduros que alzan sus besos al cielo.
Siguiendo al sur por blanca y envenenada piel, al centro de este inmenso mar, el cenote de mi ombligo en donde nacen vida y deseos que flotan por mi vientre hasta el velloso bosque encantado que guarda los tesoros de mi ser en húmeda y ultramarina cueva que desborda rios de pasión cuando del pequeño monte del rey midas del lugar, convierte en éxtasis a los sentidos que encubiertos por carnosos y candentes labios que expectantes esperan anciosos por el sutil y lujurioso toque del viento que en noches de luna me hace el amor y lleva hasta ti envuelto entre sus manos los mil y un olores y sabres de los besos que cada poro de mi piel gime para ti.
Al sur se levantan orgullosos dos volcanes talla 34 con cráteres tan pálidos como duraznos maduros que alzan sus besos al cielo.
Siguiendo al sur por blanca y envenenada piel, al centro de este inmenso mar, el cenote de mi ombligo en donde nacen vida y deseos que flotan por mi vientre hasta el velloso bosque encantado que guarda los tesoros de mi ser en húmeda y ultramarina cueva que desborda rios de pasión cuando del pequeño monte del rey midas del lugar, convierte en éxtasis a los sentidos que encubiertos por carnosos y candentes labios que expectantes esperan anciosos por el sutil y lujurioso toque del viento que en noches de luna me hace el amor y lleva hasta ti envuelto entre sus manos los mil y un olores y sabres de los besos que cada poro de mi piel gime para ti.
miércoles 24 de agosto de 2011
No es que muera de amor...
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy sólo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en el que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que nos vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
Jaime Sabines
martes 23 de agosto de 2011
Quiero ser en tu vida...algo mas que un instante,
algo mas que una sombra,
algo mas que un afán
Quiero ser en ti mismo...
una huella imborrable,
un recuerdo constante,
y una sola verdad.
Quiero ser todo y por todo..
complemento de ti
una sed infinita
de caricias y besos
Palpitar en tus recuerdos,
con temor al olvido
pero no una costumbre
de estar cerca de ti.
Quiero ser en tu vida
una pena de ausencia
un dolor de distancia
y una eterna amistad
Algo mas que una imagen
algo mas que un sueño
que venciendo caminos
llega, pasa y se va.
Ser el llanto de tus ojos
y en tus labios la risa,
ser el principio y fin
la tiniebla y la luz
Y en la tierra y el cielo
y en la vida y la muerte
Ser igual que en mi vida
has venido a ser tu.
Bendita sea tu mirada con la que me miras...
Porque gracias a ella has penetrado hasta el fondo de mi alma haciéndome estremecer.
Benditas sean las manos con las que me acaricias...
Porque gracias a ellas me he sentido subir al cielo y he vivido en la gloria.
Benditos sean tus labios carnosos...
Porque con ellos descubrí la miel de los deseos y el néctar del placer.
Bendita sea la sonrisa que brota de tu boca...
porque es con ella que enloquezco aún cuando estemos enojados.
Benditos sean tus ojos, tu cuerpo, tus manos, benditas tus caricias...
Bendito seas todo tu...
Porque gracias a ella has penetrado hasta el fondo de mi alma haciéndome estremecer.
Benditas sean las manos con las que me acaricias...
Porque gracias a ellas me he sentido subir al cielo y he vivido en la gloria.
Benditos sean tus labios carnosos...
Porque con ellos descubrí la miel de los deseos y el néctar del placer.
Bendita sea la sonrisa que brota de tu boca...
porque es con ella que enloquezco aún cuando estemos enojados.
Benditos sean tus ojos, tu cuerpo, tus manos, benditas tus caricias...
Bendito seas todo tu...
Hoy sólo quiero ser sentimiento.
Hoy no quiero ser palabra, sólo sentimiento.
No quiero ser bolso, zapato, copa, plato, colgador, sólo ilusión en el regalo.
No quiero ser duende, hada, mago, hechicera, reina ni princesa. Sólo magia en tus días.
Tampoco quiero ser ojos, miradas, oídos, susurros, caricias. Sólo amor que te llene.
No quiero ser flor, poesía, suspiros, instantes. Sólo la esperanza que llega.
No quiero ser sofá, chimenea, mueble, silla. Sólo la alegría de lo deseado.
No quiero ser nube, algodón, primavera, melodía. Sólo la dulzura de tu recuerdo.
No quiero ser lágrima, escalofrío, imagen, brillo. Sólo melancolía en tu luz. Me niego a ser palabra, hoy solo quiero ser sentimiento.
No quiero ser bolso, zapato, copa, plato, colgador, sólo ilusión en el regalo.
No quiero ser duende, hada, mago, hechicera, reina ni princesa. Sólo magia en tus días.
Tampoco quiero ser ojos, miradas, oídos, susurros, caricias. Sólo amor que te llene.
No quiero ser flor, poesía, suspiros, instantes. Sólo la esperanza que llega.
No quiero ser sofá, chimenea, mueble, silla. Sólo la alegría de lo deseado.
No quiero ser nube, algodón, primavera, melodía. Sólo la dulzura de tu recuerdo.
No quiero ser lágrima, escalofrío, imagen, brillo. Sólo melancolía en tu luz. Me niego a ser palabra, hoy solo quiero ser sentimiento.
¡Oh dulce amor por mi mal hallado!
Al contemplar el cielo iluminado por innumerables estrellas centelleantes, vuelve a despertar la pena de tu amor que aun vive en mi pecho y que adolorido te pregunta:
¿Porqué me dejaste amarte si me habías de engañar?
Mas tu maldad no podrás gozar, que a mi corazón poco le importa que hayas burlado a mi piel y a mis besos, ya que te guarda en una cárcel que ha labrado en mi imaginación desde aquella tarde en que el viento soplaba y jugando esparcía tus cabellos mientras tu mano serena recorría cada centímetro de mi cuerpo haciendo que todos mis sentidos se suspendieran, el tiempo se paró cuando recline mi rostro en tu pecho, y así poco a poco, me entregué toda a ti, a un sueño, a un imposible, a un fantasma de niebla y luz que por tu forma nada tuviste que hacer para que yo te quisiera, que aun a cambio de nada, yo te amo, con un amor mudo y absorto, arrodillada en silencio... como se adora a Dios
Al contemplar el cielo iluminado por innumerables estrellas centelleantes, vuelve a despertar la pena de tu amor que aun vive en mi pecho y que adolorido te pregunta:
¿Porqué me dejaste amarte si me habías de engañar?
Mas tu maldad no podrás gozar, que a mi corazón poco le importa que hayas burlado a mi piel y a mis besos, ya que te guarda en una cárcel que ha labrado en mi imaginación desde aquella tarde en que el viento soplaba y jugando esparcía tus cabellos mientras tu mano serena recorría cada centímetro de mi cuerpo haciendo que todos mis sentidos se suspendieran, el tiempo se paró cuando recline mi rostro en tu pecho, y así poco a poco, me entregué toda a ti, a un sueño, a un imposible, a un fantasma de niebla y luz que por tu forma nada tuviste que hacer para que yo te quisiera, que aun a cambio de nada, yo te amo, con un amor mudo y absorto, arrodillada en silencio... como se adora a Dios
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